Autónomo o S.L, esa es la cuestión. Realmente no se puede determinar con claridad cual es la opción más conveniente para el inicio de una actividad, ya que dependerá de muchos elementos tipo económico, comercial y personal. En Azahar Asesores creemos que es necesario contar con una asesoría especializada en ámbito laboral para no incurrir en errores que puedan perjudicar a medio o largo plazo la actividad empresarial. Sin embargo, hoy les dejaremos una serie de pautas a tener en cuenta a la hora de escoger entre autónomo o S.L cuando se inicie una actividad. Son las siguientes:

 

¿Autónomo o S.L?

 

  • Capital mínimo al inicio: El capital social mínimo inicial para crear una S.L debe de ser como mínimo de 3.000 euros. Un autónomo no debe de aportar ninguna cantidad a la hora de iniciar su actividad.
  • Responsabilidad: La responsabilidad de un trabajador autónomo es ilimitada, es decir, responde con su patrimonio personal a la hora de hacer frente a posibles deudas a terceros. La S.L ,en cambio, solo responderá con el patrimonio de la sociedad, ya que su responsabilidad es limitada.
  • Constitución: Constituirse como autónomo es mucho más rápido, mas barato y bastante más sencillo que una S.L. Por ejemplo, darse de alta como autónomo puede hacerse en uno a tres días mientras que una S.L puede requerir de una semana a un mes completo.
  • Gestión y costes: Los costes de gestión de un autónomo son en mucho más reducidos que los de una S.L; su contabilidad resulta mucho más sencilla. Un autónomo que inicie su actividad puede beneficiarse de la llamada tarifa plana, pagando 60 euros mensuales durante el primer año, disfrutando de una bonificación del 50% y del 30% (6 meses cada bonificación). Sin embargo, si se escoge comenzar como S.L se tendrá que pagar una cuota de 364,22 euros desde el primer mes de actividad.
  • Perfil comercial: El perfil de una S.L proyectará más solidez y solvencia, ya que en la mayoría de los casos las empresas más grandes reflejarán una imagen más comercial y profesional.
  • Financiación: Una S.L tendrá más facilidades a la hora de solicitar créditos bancarios; las cuentas de este tipo de sociedades suelen ser más claras y de mayor precisión que las de un autónomo, por lo que ofrecerán mayor confianza económica a una entidad bancaria. Sin embargo, lo que verdaderamente se tendrá en cuenta a la hora de una posible financiación serán los avales o garantías, independientemente del tipo de sociedad.
  • Impuestos: Los autónomos tributan por el IRPF, un impuesto progresivo que será mayor cuanto más beneficio se genere. En cambio, la S.L tiene un impuesto de tipo fijo del 25%, (los PGE de 2019 habían propuesto un tipo fijo del 23%, pero todavía están pendientes de ser aprobados).

 

Póngase en contacto con nosotros para ayudarle a decidir la mejor opción entre autónomo o S.L. Tenga en cuenta que esta decisión es muy importante a la hora de constituirse como autónomo o S.L; contar con una asesoría que le guíe en este proceso le será de mucha utilidad y evitará graves errores que suelen producirse en estas gestiones.